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Redes sociales y… ¿Judiciales?

  • Foto del escritor: LeerParaNoCaer
    LeerParaNoCaer
  • 20 ago 2019
  • 6 min de lectura


Denise Carachure Abarca, estudiante guerrerense que cursa actualmente el 6to semestre de la licenciatura de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Sus temas de interés y análisis son: género y feminismo decolonial así como migración y seguridad internacional.



El movimiento Me Toodesde sus orígenes con la activista Tarana Burke ha buscado visibilizar los numerosos abusos que las mujeres viven; animándolas a dar a conocer sus testimonios para poder brindarles seguimiento y ayuda. Tuvo un auge en el año 2017, numerosas actrices de Hollywood acusaron e hicieron visible vía Twitter decenas de abusos sexuales cometidos por el productor estadounidense Harvey Weinstein. En México este movimiento ha sido utilizado como una plataforma de denuncias en contra de diversos actores, músicos, académicos y escritores mexicanos reconocidos nacionalmente.

Pero ¿Cuál es la visión y la lucha detrás de todo este movimiento? Me Toobusca visibilizar la magnitud de la violencia y el abuso sexual en contra de las mujeres que se ha perpetuado en los espacios públicos y privados. Ante la violencia sistemática producto del sistema patriarcal en el que vivimos y de la impunidad del Estado ante estos casos, Me Tooes una alternativa para que las mujeres que han sido víctimas tengan un espacio de denuncia libre, donde no se les ponga en duda su integridad como personas violentadas, y que no sean ignoradas por el sistema.

Es ilógico hablar del Me Toosin conocer la dinámica mundial por la cual surge y en la que se enmarca, vivimos en una sociedad global que se funda en un sistema en el cual los hombres ejercen un grado de influencia y preponderancia mayor al de otros actores, dentro de esos ´otros´ actores encontramos a las mujeres. Es aquí donde se sitúa el Me Too, como un movimiento que se posiciona en contra de un sistema en el que, según María Galindo, (activista decolonial boliviana) “las mujeres no existimos, pues los Estados tratan sus temas centrales bajo una lógica masculina, masculinista y machista donde solo los hombres existen y las mujeres somos omitidas del plano político y social.”

Además, el plano tecnológico resulta cada vez más importante dentro de las relaciones de poder en nuestra sociedad, no podemos ignorar el papel preponderante que las redes sociales tienen, no solo como medios de comunicación e interconexión a nivel global, sino como espacios de pronunciamiento y posicionamiento político.

Es igual de insensato pensar que el origen del Me Tooy la utilización de las redes sociales como instrumento para su lucha son hechos aislados de las políticas gubernamentales. Pues, ante este hartazgo por la invisibilidad de la mujer en todos los ámbitos y ante la falta de organismos judiciales competentes que den seguimiento puntual y conciso de las denuncias sobre los diversos tipos de violencia que padecen las mujeres a diario, surgen estos espacios de lucha, de contrapoder, de visualización de las fallas estructurales del sistema. Ayudándose de la tecnología disponible para tener un mayor alcance y conectarse con actores y movimientos afines a la lucha.

Esta problemática es observable en el ejercicio democrático del poder, ya que al entender al Estado y a sus instituciones como un conjunto de redes y al concebir a éstas últimas como capaces de comunicar información entre la esfera pública y el aparato estatal, ergo de convertir las demandas sociales en políticas públicas viables, en que la representación política verdaderamente persiga los intereses de las mujeres, sobre todo en materia de seguridad.

Ante la ineficiencia, corrupción e impunidad que impera en los organismos que imparten justicia en México, las mujeres violentadas se dan cuenta de su posición de poca importancia e invisibilidad y de la nula correspondencia discursiva y la práctica que existe en un Estado que se proclama promotor y defensor de los Derechos Humanos pero que en su interior ocurren cerca de 10 feminicidios por día. En esta tesitura, las mujeres deciden empoderarse, con sus propios mecanismos, construyendo sus propias redes, ampliando sus sectores de comunicación con el fin de, en primer lugar, visibilizar los múltiples casos y tipos de violencia que existen; en segundo, hablar de la impunidad que impera en los sistemas judiciales que las ocultan, las hacen menos, y, en tercer momento, frenar y contraponerse ante el principal actor que genera, protege y reproduce estás dinámicas: el Estado.

Las mujeres y el Me Toobuscan ir en contra de las dinámicas violentas que las aquejan y de la inacción gubernamental ante estas, situaciones que están respaldadas en discursos que conforman la acción política de las instituciones estatales, que además de que no garantizan un proceso de denuncia legal eficaz, reproducen e incluso encubren estos abusos.

Pero ¿Qué tan eficiente es el funcionamiento del Me Tooen las redes sociales? Podemos entender la dinámica de denuncia que pretende debido a los cambios tecnológicos y a la evolución de las redes sociales digitales pues gracias a estas, las denuncias tienen un mayor alcance, fungen como un megáfono donde se puede exponer a los agresores ante la ineficiencia de las instituciones estatales.

Sin embargo, sería absurdo no plantear los puntos en contra que tienen estos movimientos al pretender actuar como espacios de denuncia anónimos. El movimiento, su permanencia y legitimidad depende no solo de la consagración y puesta en práctica de sus intereses, también de la capacidad que tenga de superar todo lo que intente deslegitimar sus propósitos, como el aparato estatal mismo, sus diversas instituciones y la opinión pública, por ejemplo, esta última, ante el suicidio de uno de los acusados por el movimiento en Twitter #MeTooMusicosMexicanos establecieron que ese tipo de movimientos se presta a la persecución de personas inocentes, que no se respeta el debido proceso ni el derecho de réplica por parte de los acusados y que arruina la reputación y vida de muchas personas sin tener pruebas fehacientes de los hechos.

Ante este caso, las instituciones estatales comenzaron a difundir vía redes sociales numerosas infografías que instaban a denunciar por las instancias legales los casos de violencia que sufren las mujeres, alegando que sus denuncias serían escuchadas y atendidas puntualmente. De una manera u otra, la problemática se seguía ignorando, por un lado, la opinión pública revictimiza a las mujeres alegando que el anonimato (el cual busca proteger a las denunciantes de cualquier represalia) es un escudo perfecto para inculpar inocentes y salir impune de estas “falsas” acusaciones, por otro, el Estado sigue sin proponer medidas que ayuden a que los aparatos que imparten justicia lo hagan verdaderamente, se limitaron a invitar a las mujeres a seguir denunciado ante los mismos organismos judiciales incompetentes.

El Me Toose ve forzado a tener una forma organizativa más eficiente y legitima en el entorno digital: una mejor flexibilidad, adaptabilidad y capacidad para sobrevivir. Este movimiento, a la par que busca expandirse, tendrá que ser muy cuidadoso, de manera tal que siga un proceso de denuncia más adecuado, que la vía anónima no se preste a falsas acusaciones, que a la vez que se proteja a la mujer, se sepa quién está detrás de la misma denuncia, se sepa si ya ha denunciado a través de las instancias correspondientes y, si estas han fallado en su labor de impartir justicia, se recurra a estos medios. A la vez, debe buscar el no perde legitimidad tanto del mismo sector que trata de proteger como del resto de los actores.

Es importante recalcar que el movimiento Me Toocuya aparición y relevancia radica en el posicionamiento que tiene acerca de hacer visibles, en primer lugar, las prácticas violentas en contra de las mujeres y, en segundo lugar, evidenciar las fallas estructurales que existen en los sistemas estatales judiciales, pues estos además de su poca eficiencia, corrupción, burocracia e impunidad, son instituciones que continúan reproduciendo el discurso machista y masculino del Estado. Veremos el legado de este tipo de movimientos cuando, a través de su adaptabilidad al cambio y ante sus opositores pueda seguir con su lucha, llevada a cabo de una mejor manera, mediante canales más adecuados de denuncia e información; cuando el Estado no tenga otra opción más que incorporar realmente las demandas de las mujeres en acciones concretas y viables, cuando junto a sus actores y en colaboración con otros, el Me Too mejore sus métodos de denuncia a través de las redes sociales, de manera tal que sean más transparentes y que a la par de que exista una protección a las víctimas, no caiga en ilegitimidad a causa de denuncias falsas.

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